lunes, 21 de noviembre de 2011

INTERLUDIO "UN EQUIPO" (Akun pov)

Princesa. Ella aparecía tan descaradamente como se marchaba, sus facciones seguían siendo las mismas y la perfección no la había abandonado, me sentía feliz por poder verla ahí, tal cual era, sintiéndome estúpidamente dichoso por tenerla aunque solo fuera en sueños. Renesmee no me había dejado seguía conmigo en cada sueño, en cada pensamiento y eso, eso hacía más insufrible su partida.

Mi insomnio no era comparable con el ambiente que se respiraba en la mansión Cullen desde hacía medio año, aunque nadie había parado de buscarla era un punto ciego en nuestro mapa para poder encontrarla, Alice no podía verla y aquello le producía unas jaquecas terribles, mi corazón seguía diciendo que Renesmee estaba viva, viva de alguna manera pero que aún había esperanza.

Carlisle y Esme decidieron regresar a Forks, estaríamos seguros dentro de aquellos límites, y Edward y Bella tendrían su propio espacio para sobrellevar el dolor por la pérdida de su hija, Alice me mantenía a su lado siempre que tenía dolores de cabeza, pero aquello parecía no funcionarle como esperaba.

-Hace unos años, cuando Bella estaba embarazada de Renesmee ella sufría unas jaquecas insoportables- Jasper me había dicho

-¿Cómo se recuperaba?

-Los lobos, tener a Jacob y a Seth le ayudaba demasiado, le hacía menos doloroso el transe, seguramente pensó que como eres un metamorfo también, quizá pudieras ayudarla

-Lo intentaré, aunque no soy un perro Jasper

Los esfuerzos del vampiro sureño por ablandar y sensibilizar mis emociones ante la mención de Jacob Black eran inútiles, mis sentidos ponían una coraza de protección ante su sola aparición, él se había ido, él la había olvidado y Renesmee también era mi destino, sí, invocar su nombre y a su tribu era aceptar que aún luchaba contra su fantasma por la mujer que amaba.

La presencia de Ro, Ineke, Poré y Ome tampoco era el soporte que necesitaba, si bien eran mi familia, no eran quienes aminaban mi sufrimiento, solo hacían más llevadera la espera, todos los días surcábamos el cielo, todos los días la buscábamos y siempre regresábamos con las manos vacías.

-Akun, quizá sea mejor que Ineke, Poré y yo vayamos a buscar a Renesmee en otro territorio, aumentaría las probabilidades y estarías más seguro al saber si aparece o no lo hace

Ese día corría una ventisca de aire que no presagiaba nada bueno, sin embargo hacía tanto tiempo que mi parvada no se sentía con la plena libertad de volar sin estar siendo vigilada por los vampiros que cuidaban a su vez, me sentía impotente, no era la clase de actitud o decisiones que tomaría un líder, sin embargo ellos se dirigían siempre a mí, y no podía anteponer mis intereses sobre su vida y libertad, después de todo, éramos familia.

Solo Ro se quedó a mi lado y la situación no cambiaba, temíamos por nuestra familia, cada día nos comunicábamos y asegurábamos que estaban a salvo, no pasaba nada en nuestras vidas, los 6 vampiros que vivían con nosotros eran como figuras de mármol en un museo, y yo no podía culparlos, ellos habían perdido una parte de su vida, todos la habíamos perdido.

La habitación de Renesmee estaba intacta, Bella subía todos los días a contemplar el crepúsculo y el amanecer desde su ventana, Edward se le unía muchas veces en silencio y tomaba su mano, aquel sufrimiento me dolía más que el mío propio.

La noche estaba serena y mis ojos escrutaban la maleza, la silueta de un ave se recortaba contra las nubes grises, el silencio hacía mella en la habitación y ahí estaba tan clavado como un árbol al suelo, echando raíces por doquier sin poder despegar de nuevo ¿Dónde estás Renesmee? ¿En qué parte del mundo te encuentro? La desesperación era cada vez más notoria en cada uno de nosotros, después de pasar medio año intentando por todos los medios, incluyendo los amigos de la familia Cullen y sin obtener una respuesta.

-Yo también pienso que está viva Akun- la voz que me llamaba se localizaba a mi espalda y solo podía ser de un hombre

-Si al menos supiera…

-No te culpo por esto, nadie lo hace, sé que te pesa y nunca podría hacerlo, no eres el responsable de que mi hija esté desaparecida

Me giré para encarar a Edward, me sentía lleno de ira, era estúpido pensar que no tenía culpa en aquello, Renesmee era mi responsabilidad, la amaba más que a mi vida y ella se había ido, yo la había perdido, como quien deja un tesoro al descubierto para que otros lo tomen sin esfuerzos.

Edward negó con la cabeza.

-Hace casi 11 años pasamos una situación similar, Bella estaba muriendo y Renesmee se ahogaba, comprendo que sientes esa necesidad por culparte, por hacerte responsable, pero no lo eres, mi hija ha crecido Akun, aunque yo quisiera que no fuera verdad- el se río débilmente

-….. pero así es, y ella eligió irse, eligió dejarnos, no puedes culparte por una elección que no ha sido la tuya.

-Si has pasado por este sentimiento Edward, te pido que no intentes hacerme cambiar de parecer, pude haberla detenido, si hubiese conducido más rápido aquel día, si hubiese peleado contra la seguridad del aeropuerto, la dejé ir, la perdí por no tener el valor suficiente para seguirla hasta el fin del mundo como se lo había prometido

Volví el rostro a la ventana nuevamente donde Ro aleteaba con un movimiento más veloz de lo habitual en el cielo.

-No lo haré Akun, quien debe ayudarse a sí mismo eres tú, Renesmee no estará aquí para hacerte entrar en razón

Ro seguía aleteando, de pronto cambió el curso de su vuelo y se dirigió rápidamente hasta la ventana.

-Edward algo no va….

-Están aquí- anunció y una sonrisa se iluminó en su rostro

-¡Edward, Edward!- los gritos de Bella tiñeron el aire.

Una exhalación pasó al lado de mi, me tomó dos segundos darme cuenta a qué se refería, Ro me miraba con sus grandes ojos negros desde el otro lado de la ventana, el bosque se movía de forma compulsiva, como si hubiese torbellinos que lo atravesaran en su cenit. La primera figura que vi salir seguramente tenía la estatura de 4 o 5 caballos de pie, era color negro azabache y caminaba decidido hasta la mansión Cullen, detrás de él dos figuras le flanqueaban los costados, sus ojos oscuros brillaron en la noche.

Lobos.

En un par de segundos me encontraba detrás de Jasper, Carlisle, Edward y Bella estaban enfrente Esme, Alice y yo nos manteníamos en la retaguardia, los rostros de la familia más que confusión expresaban alegría.

-La manada está cambiando de forma, les tomará unos minutos- Los ojos y la voz de Edward reflejaban esperanza

¿Acaso Jacob estaba con ellos? Una punzada de alerta se despertó en mí

-Ro dice que cuidará desde arriba mientras ellos están aquí- me informó el vampiro, me limité a asentir

Tres hombres imponentes entraron al cabo de unos minutos, el primero era el más alto, sus facciones eran similares y el color de su piel morena los hacía parecer más hermanos. Los recordaba a todos

-Me alegra verlos de nuevo Sam, Paul, Jared- Carlisle les tendió la mano a los 3 y para mi asombro la tomaron

-Lo mismo pensamos Carlisle, Edward, Bella- respondió el líder de la manada

Sus ojos escudriñaron la habitación y chocaron con los míos, los mantuvimos fijos en los del otro, solo había cruzado palabras con los lobos cuando habíamos llegado a Forks para “buscar a Jacob” ahora ellos sabían la verdad sobre nuestras intenciones y Sam mostraba un evidente rencor hacia nuestra especie

-Sam, estoy segura que sabes lo que sucedió con Renesmee…

-Lo sabemos Bella- le atajó- sin embargo no es de ella de quien venimos a hablar

Edward leía los pensamientos del grupo y su rostro no dejaba de reflejar sorpresa.

-Sam, te agradecería que dejaras entrar un minuto a Seth, Alice no se ha sentido bien y el podría ayudarla solo un momento- le pidió Carlisle

Sam hizo una seña a Paul, me miró con recelo antes de salir.

Un chico de unos 20 años entró, tenía el cabello oscuro al igual que los ojos, portaba un notable tatuaje en el brazo izquierdo y sonrió en cuanto se encontró en la casa, Bella le tendió los brazos y él se lanzó a ellos. Seth. Tampoco me miró cuando pasó a mi lado, ese chico había depositado sus esperanzas en nosotros y le habíamos fallado.

-Seth, Carlisle ha pedido que ayudes a Alice- le indicó el que había ido por él

-Después de todos estos años aún nos necesitas pequeña- le guiñó un ojo a la vampira y ella le mostró su diminuta lengua, le veía feliz por primera vez en meses.

Seth la envolvió con sus brazos y Alice se dejó embriagar en la calidez que le ofrecían

-Gracias Seth, las jaquecas han regresado y me he cansado de buscar remedio, solo recordé que tú me eras muy útil.

-Seguramente no lo soy tanto como Jake, el podría ayudarte mucho mejor Alice, pero estaré aquí para sobrellevarlo

La mención de su nombre me hizo poner en guardia nuevamente, Jacob seguía siendo una sombra que me perseguía. Edward me miró de re ojo.

-¿Qué es lo que los ha traído por aquí Sam?- preguntó Bella

-Es un asunto delicado Bella, se trata de Jake, como ustedes, no hemos perdido la esperanza de que apareciera algún día…. Vivo. Y hemos estado patrullando todo este tiempo aunque sin éxito, pero ayer obtuvimos esto.

Sam le extendió a Edward una hoja de papel

-¿Qué pasa?-preguntó Alice y Jasper le sujetó el brazo

-Al parecer alguien sabe dónde está Jacob-respondió Carlisle

-¿Pero cómo?-preguntó Esme

-La dejaron en la puerta de Billy, ya se imaginarán la impresión que le causó leerlo, me llamó temprano y me dijo que Charlie le había contado que ustedes regresaban por un tiempo a su casa, vinimos en cuanto se hubo llegado a una decisión.

-La manada solicita nuestra ayuda- explicó Edward

Carlisle, Esme y Jasper asintieron

-No espero que entiendan nuestras razones para creer en Jacob aún después de su inexplicable desaparición, simplemente es nuestra familia y sea lo que fuere que haya motivado la decisión de Jacob al irse necesitamos encontrarlo.

-Sam, no tienes que explicarlo, también quiero encontrarle, lejos de que le haya roto el alma a mi hija, Jake siempre ha sido mi mejor amigo, cuenten con nosotros- respondió Bella

Había muchas cosas que no conocía aún de la familia y de conexión sentimental que mantenían con los lobos.

-Está bien basta de todo esto- interrumpió Seth- no consigo creer que realmente crean que Jake abandonó a Nessie, es su impronta ¡Por todos los cielos! Conozco demasiado bien a mi alfa como para darme cuenta que él no le haría daño

-¡Seth!- le gritó Paul al mismo tiempo que Jared le fulminaba con la mirada

-Todo está bien Paul, Seth solo quiere dejar en claro que Jacob no es ningún traidor

Los ojos de Sam volvieron a chocar con los míos.

-Entendemos Sam y en lo personal yo tampoco creo que Jacob hubiera querido lastimar a Renesmee, fui testigo del grado de devoción que le profetizaba- respondió Carlisle

-…cuenten con mi familia para emprender la búsqueda, seguro que recuerdas a Akun-

Sam, Jared, Paul y Seth me penetraron con la mirada

-Si ustedes confían en las aves no intervendremos mientras se mantengan bien alejados de nosotros- respondió por fin Sam

-Está bien Sam, los engañamos si es lo que quieres escuchar- me atreví a responderle- era la única manera que teníamos para acercarnos a ellos

-De haber sabido que trabajaban para esos chupasangres les habría cortado las alas yo mismo

-Sabes que no es la razón por la que aún quieres cortarme las alas

-Tienes razón Konibuk dejaré que Jacob te desplume cuando lo encontremos, no creo que le vaya a hacer gracia el que le quieras robar su impronta.

-Impronta, imprimación, ¿le preguntaron acaso a Renesmee qué era lo que realmente quería?

-Seguramente no serías tú pajarito- siseó Paul

-Mi hija no es el asunto de discusión en este momento, Akun nos ayudarás a comprobar si lo que este anónimo dice es cierto, Sam te suplicaría que dejaran las peleas entre ustedes, el corazón de Renesmee no es asunto de dados, todos hemos hecho mal este tiempo, es hora de enmendar nuestros errores y Akun si de leyendas hablamos tú tampoco sales bien parado.

Los lobos intercambiaron miradas de estupefacción, claro únicamente los Cullen y nosotros conocíamos la leyenda que me había llevado hasta Renesmee, una leyenda que ellos desconocían, que me había llevado a la confianza de los lobos para encontrar a la persona que más desesperadamente necesitaba borrar del mapa.

Edward asintió mirándome, el esfuerzo de Jasper por amainar los ánimos era notable, y por primera vez lo consiguió.

-Haré lo que ustedes digan, si esto implica tener una esperanza para recuperar a Renesmee

Paul y Jared rodaron los ojos.

-Saldremos mañana temprano, Seth puede quedarse con Alice esta noche- fue la última palabra de Sam antes de abandonar la sala

Un alivio recorrió la estancia, había cambiado algo en aquel momento los lobos regresaban la paz a la familia Cullen, pero otro sentimiento saltaba en la superficie. Mis Celos.

Corrí detrás de los 3 lobos, nadie me lo impidió, la puerta se cerró con un golpe sordo.

-Sam- le llamé

Su cuerpo se quedó rígido y poco a poco se volvió para encararme.

-No trabajábamos para los Vulturis, la leyenda de mi tribu dice que Renesmee está destinada a mí, y Alice puede verme en sus visiones porque existe un vínculo profundo entre nosotros, no pretendo hacer que desparezca el amor que había entre ella y Jacob, solo quiero descubrir la verdad

Sam, Paul y Jared comenzaron a relajarse

-… y si todo esto nos lleva a ello, ten por seguro que aunque nada sea cierto aún tendré la esperanza de poder acabar con los Vulturis.

No sabía porqué había ido a pronunciarle aquél sermón a ellos, pero me sentía escuchado y aliviado.

-La magia es muy poderosa Konibuk, recuérdalo, a partir de ahora somos un equipo – respondió el alfa y se marchó trasmutando a su forma lupina junto con sus compañeros.

Ro apareció entre los árboles abrochándose el pantalón

-¿Y bien?

-Creen haber encontrado a Jacob

-¿Qué pasará si eso es cierto?

-Tendremos más oportunidades de encontrar a Renesmee

-Si los encontráramos a ambos, ella tendría que decidir

-Jamás la obligaría, pero supongo que sí, ella tendría que decidir

-¿Y si su elección no fueras tú?

Aquella pregunta me hizo rememorar los meses vividos con mi princesa, la socarronería, los chistes, los apodos, sus pucheros, y sus risas, los miedos que le llenaban de pesadillas las noches y su cuerpo refugiado en el mío.

-Estoy seguro que Akun tomaría la mejor decisión- Edward bajaba los peldaños del porche muy erguido y mirándome fijamente

-La dejaría ir- les respondí

sábado, 5 de noviembre de 2011

"AURORA"

-Esta noche saldremos al bar que inauguraron, estoy segura que a Tyler le encantaría que vinieras con nosotros- Sally recogió el último plato que había en la mesa del fondo y se desamarró el delantal - ¿Qué dices Carlie?

Hice un mohín.

-Vamos chica, ya no tienes nada que hacer en este sucio cuchitril

Al fondo de la cocina Charles refunfuñó una obscenidad.

-¡Oh vaya! Sin ánimo de ofenderte Charles, ni a ti ni a tu exquisita comida- Gritó ella y después me miró metiéndose un dedo en la boca en señal de pretender vomitar.

Me reí.

-Hace medio año que estas en este lugar Carlie, no es como que te vayas a enfermar o algo parecido pero sinceramente creo que deberías reconsiderar eso de no querer salir a ningún sitio, me ofendes ¿sabes?

Medio año. Sally continuaba parloteando tonterías sobre que éramos lo más cercano a hermanas y yo me comportaba como si ella tuviera rabia, realmente no le interesaba que fuera una “niña buena” o algo por el estilo, aunque ella sabía de primera mano que no lo era porque me veía sacar en forma de humo la cajetilla de cigarros que consumía al día y además si fuera tan “buena“ como se la pintaba seguramente viviría con mi familia, pero de ella ni siquiera hablaba, además ¿Qué con mi color de cabello, uñas y mi manera de vestir? Eso era símbolo de que no era para nada lo que se catalogaría como “decente” Y Sally tenía razón.

-Anímate ¿quieres? Nuestro turno terminó, puedo pasar a recogerte

Me desamarré el delantal y me quité la boina. Odiaba el estúpido uniforme, pero era lo que me daba de comer.

-¡Carlie!-Tyler entró corriendo y gritando como era su costumbre.

Desde la cocina Charles le gritó que faltaban 5 minutos para que comenzara su turno, mi amigo le respondió con un simple “lo sé, lo sé ya va”

-Estaba diciéndole a mí querida roommate que ya es hora de que espabile- Sally me dio un guantazo sin mucha fuerza y Tyler frunció el ceño

Tocó mi hombro ahí donde Sally me había dado, y ella puso los ojos en blanco.

-Está bien si no quieres venir con nosotros, pero será divertido Carlie, teniendo en cuenta que te morirás de aburrimiento en el departamento, sin la holgazana de tu compañera.

Sally mascó el chicle con más fuerza

-A las 10- les respondí y ambos sonrieron.

-Pasaré por ustedes- anunció Tyler y desapareció por la cocina atándose otro delantal.

Sally abrió la puerta de cristal y volteó el letrero a la parte que citaba “ABIERTO” se puso las imitación de Ray Ban y se soltó el rubio cabello que le cayó como cortina hasta los omóplatos.

-Iré a ver a Matt- me aventó las llaves del departamento y se subió a la harley que su novio le había regalado hacía un par de años.- ¿Está todo bien Carlie? Pareces… humm, no quiero pensar que fingirás enfermarte para no salir por la noche ¿verdad?

Me eché a reír.

-Todo está bien, no cancelaré nada puedes estar tranquila pantera

-Esa es mi chica- me guiñó un ojo y se acomodó el casco- Estaré contigo como a eso de las 8 vete arreglando el peróxido- Y arrancó por la avenida.

La verdad era que no tenía ánimo para salir aquella noche, lo cierto era que ninguna noche habría tenido el ánimo suficiente para salir a divertirme, y aquella tarde Sally me había recordado que hacía medio año no sabía nada sobre mi familia, sobre Akun y sus amigos, y casi se cumplían dos años de la desaparición de Jacob.

Había ido a Inglaterra con la esperanza de que los Vulturis me encontraran lejos de las personas que amaba, me echaran mano si era lo que querían pero que me vieran a mi sola y como un objetivo fácil. Ellos sabían que estaba con Akun en México y pensé que no les sería difícil localizarme una vez que me moviera, sin embargo ellos aún no habían venido por mí.

¿Acaso estaba mejor escondida de lo que podía imaginar? ¿o sería que mi familia y amigos no estaban tan a salvo como me imaginaba? Sacudí la cabeza mientras caminaba.

Cualquier otra tarde hubiera tomado el transporte público para llegar a casa, mi nuevo “hogar” era un departamento que compartíamos Sally y yo, en una calle 5 cuadras arriba y 4 a la derecha de “Charles café”, pero esa tarde necesitaba sentir el aire en el rostro y escuchar el barullo de la gente para calmar los nervios. No quería fumar, me estaba haciendo demasiada cansada la existencia con aquello del tabaco y además estaba hambrienta.

Había decidido fumar principalmente porque ser fumadora pasiva de Sally me afectaba mayormente y segundo por aquello a lo que los de mi especie le llamaban hambre, y controlarla.

Decidí que lo mejor sería pasar a la carnicería que había a la mitad del trayecto, la había localizado en cuanto supe dónde viviría y trabajaría, el dueño del lugar era un hombre mayor de unos 60 años, que instruía a su pupilo de unos 16, no pudo evitar ceder a venderme la sangre de los animales muertos. “El encanto de un vampiro” lo llamaría el tío Emmett.

Había llegado a Londres sin esperanzas, devastada por la pérdida de tía Rosalie, y cubierta de dolor por la pérdida de la persona que quería. Akun. Con la certeza de que mi vida cambiaría en cualquier momento, pero la vida también había sido generosa conmigo.

La cafetería de Charles se encontraba muy cerca del aeropuerto, le había pedido al taxi que me llevara a algún sitio para comer después de hospedarme en un hotel cercano, el chofer fue muy agradable y me dijo que su primo era dueño de un café no muy costoso cerca de ahí, me dejó en el sitio, pedí café expreso y las manos no me pararon de temblar. No sabía en primer lugar porque había ido a una cafetería, necesitaba despejar mi mente y poner en orden mis ideas, tenía un poco de dinero como para sobrevivir un mes sin dificultades pero realmente era urgente conseguir un empleo, no podía vivir a expensas del poco dinero que tenía.

La chica de cabello rubio me sirvió 4 tazas de café y me dio una hamburguesa, estaban por ser las 10 de la noche cuando se acercó a mi mesa.

-Parece que has tenido un día difícil- me dijo, yo solo asentí.

-No quisiera decirte esto, pero vamos a cerrar ya- se hizo un pequeño silencio y tomé mis cosas

-Lo siento, se me ha ido el tiempo ¿cuánto te debo?

Ella me miró sonriendo

-No es nada

Sally había sido un ángel conmigo desde el día que la conocí, me pidió que la esperara 5 minutos, se quitó el uniforme amarillo pollo y lo colgó del perchero, gritó algo al dueño del restaurante que era también el cocinero y salimos, Sally encendió un cigarro y me ofreció uno, lo negué. Esa noche me dijo que parecía que la vida se había ensañado conmigo, claro con todo respeto, aquello me pareció ridículamente divertido, comencé a reír y a llorar, caminamos cruzando la calle hasta un bar. Sally me miró con los ojos traviesos, pero serios de una persona que no te lo habla pero al mirarte sabes que dice “A la mierda, no soy una tratadora de blancas” y lo cierto fue que le creí.

Le conté que me había ido de casa y había roto con mi novio, ninguna de las dos cosas tenía menos verdad que lo cierto porque aquello parecía lo más prudente y era lo que mi corazón sentía por mi familia y Akun, le dije que solo tenía un poco de dinero para sobrevivir en esa semana y que me urgía un trabajo y un lugar donde quedarme.

Sally me contó que ella estaba sola, se había comprometido con Matt hacía un año, pero que su relación había comenzado hacía 4, el le había regalado un departamento no muy lejos de ahí y una motocicleta, pero ella no veía el fin a aquello, tendrían que estar haciendo los planes de boda y sinceramente estaba cansada de tener que esperar. Matt era hijo de un empresario famoso y ella no era nadie. Pero su novio decía que la amaba como era, aunque ambos sabían que los padres de él jamás los dejarían estar juntos.

Me dijo que le había inspirado confianza desde que me había aparecido por la puerta, había algo en mí que le provocaba ternura y protección, no tenía porqué saber que quizá eran mis 12 años de vida aunque aparentara 22. Sally me ofreció ir a la cafetería, Charles estaba buscando una nueva empleada, Rita había renunciado la semana pasada y había una vacante, y un cuarto disponible en su departamento. Entonces supe que a Sally no le gustaba estar sola, y a mí tampoco me hacía gracia compartir mi vida con aquella intrusa llamada Soledad.

El resto fue ir al día siguiente al café, mudarme con Sally y de ahí ser lo más cercano a hermanas como diría ella. Quería a aquella chica, se había ganado una parte importante de mi cariño, por evitarme las complicaciones de la vida en un mundo que no conocía, por ser mi compañera y mi amiga. Aunque las amigas casi hermanas no se ocultan ser hibridas y estar siendo perseguidas por una banda de vampiros italianos, pero mientras ella estuviera a salvo no tenía porqué enterarse.

Jamás hablábamos sobre nuestras familias, sus padres habían muerto y la habían dejado al cuidado de su tía, la cual la trataba peor que a un perro, según sus palabras por lo que cuando tuvo la mayoría de edad dejó la casa y comenzó a vivir por su cuenta, ella sabía que mis padres habían tenido que irse por motivos de trabajo lejos, que vivía con mis abuelos pero ellos habían tenido que asistir a uno de sus hijos cuya esposa había muerto, entonces había comprendido que tenía que seguir adelante y había ido a vivir con mi novio, pero este tenía un trabajo importante en la ciudad de México por lo que pasaba el tiempo sola, argumenté que mi familia no se había vuelto a comunicar conmigo, y me creyó porque el teléfono móvil lo había desarmado y tirado en la cañería que había frente al hotel.

Entonces conocí a Tyler en el café, un amigo de Sally que era mesero y cocinero de 5 a 10, cabello rubio y lacio, alto, de complexión atlética y ojos claros, era divertido y siempre me hacía reír, además según Sally estaba que babeaba desde el día que entré a trabajar al café.

Sally y Tyler eran lo más parecido a amigos, ambos se preocupaban por mí, ambos me querían, y a ambos les mentía.

Paré en la carnicería y el chico me dio las acostumbradas botellitas con sangre, pagué el bajo precio, aquel día hacía un frío increíble, y las nubes eran de un gris inusual, cerré todos los botones del abrigo y seguí el camino a casa.

-Si dejaras de moverte tal vez podría hacer algo con esta madeja de paja

-Es mi cabello y no permitiré que lo dañes- le gruñí reteniendo las madejas con ambas manos

Sally soltó una risotada burlona

-¿Dañarlo? Pero mujer, ¡si está en estado de descomposición por sí solo!

Lo sujeté con más fuerza, lo cierto era que había pintado mi cabello tonos más claros hasta dejarlo rubio, claro un rubio al que le afloraba el peróxido, eso y el planchado permanente eran la “madeja de paja” de mi cabello alguna vez rizado y cobrizo.

-Creo que ya está- me encaró con el espejo- bueno, no luces como modelo de Instyle pero algo es algo

No creía tener una solución, pero ciertamente la plancha profesional de Sally y la diadema delgada que había colocado junto con el flequillo bien alaciado confería un aire menos tétrico a mi cabellera.

-Ahora fuera, vístete y dame tiempo, queda una hora para que Tyler nos recoja, ponte algo decente.

Para Sally algo decente indicaba que brille y se embarre, opté por los leggins de cuero negros y el blusón plateado, mi amiga iba decentemente embarrada con unos leggins de leopardo y un top negro. Tyler llegó a tiempo subimos en su corvette del que se sentía tremendamente orgulloso, por el sacrificio que le había costado el poder adquirirlo y porque llevaría a dos princesas en él. El término me provocó mareos.

La música era un mezcla electrónica que poco entendía, la banda era pésima y por lo tanto me concentré en inhalar y exhalar humo la primera media hora, Sally y Tyler bailaron dos canciones seguidas, yo sabía que no daba la impresión de estar pasándomela de maravilla pero sonreía cuando ellos me miraban.

-Esta vez no tienes excusa Carlie bailarás conmigo- Tyler me empujó de la silla y en cuestión de segundos sentía su cuerpo pegado al mío.

En sentido literal, podía sentir la “disposición” del cuerpo de Tyler para estar junto al mío, mis intentos de separarme fueron fallidos, pero gracias a todos los santos el DJ decidió cambiar la mezcla y darnos un respiro.

Agradecí que mientras Coldplay cantaba a todo pulmón por las bocinas y sonaban los acordes de Yellow Sally me llevara corriendo al baño de chicas

-¿Pasa algo?

-Sí, que Tyler ha estado intentando hacerme saber que tiene una erección y no encuentra en dónde meterla si es a lo que te refieres

-No creí que fuera a proponértelo de esa manera

-Sally tú… ¡oh vámonos! Es ridículo y lo sabes, Tyler no me gusta.

-Pensé que quizá podrías cambiar de opinión, el está…

-… muerto de amor por mí, sí, lo haz repetido un centenar de veces, déjalo ya

Abrí con más fuerza la puerta del aseo de lo que esperaba, la sangre aunque patética siempre me brindaba una fuerza extra. Bajé los escalones para integrarme de nuevo al salón y entonces lo vi.

Sally me empujó cuando chocó contra mi cuerpo inmóvil. Silbó en señal de aprobación

-¿así que por esto no quieres dejar que Tyler encuentre un lugar para su erección? Bueno debes saber que ¡no te culpo Carlie! Ese hombre está buenísimo

El problema no eran los comentarios que Sally seguía parloteando sin parar, si no que realmente tenía enfrente de mí un hombre increíblemente hermoso. Alto, de cabellos negros, músculos pronunciados, sonrisa encantadora y la piel más blanca que una tiza.

Di un paso tambaleante y el tacón se dobló un poco. El no quitaba los ojos de mí y me sonrió como si nos hubiésemos visto el día anterior, para mí todo estaba de cabeza, en especial esa mirada estudiada y cuidadosa.

-¿Tío Emmett? – le pregunté cuando le pude tocar el brazo y él me sonrió

-Hola cariño- respondió apartando un mechón de cabello de mi cara acto seguido me abrazó y me alzó en el aire, sentí que no respiraría y los ojos humedeciéndose por las lágrimas.

Me puso en el suelo y busqué con la mirada a Sally y Tyler, el segundo era un signo de interrogación andante y la rubia solo artículo con la boca “Ve” le sonreí, no tenía idea de que ocurría y quizá era mejor de esa manera.

-¿Me acompañas entonces?-preguntó ofreciéndome el brazo derecho

-Pero claro, tengo tanto que…- me silenció su dedo índice

-Aquí no cariño, vayamos afuera

El aire estaba húmedo, más húmedo de lo que era habitual, temblaba de pies a cabeza y el viento volaba mis cabellos. Caminamos dos cuadras lejos del tumulto de gente que se arremolinaba contra el cadenero.

-Me costó mucho trabajo localizarte Renesmee- habló por fin él rompiendo el silencio

-Es por el cabello- respondí y ambos reímos.

-¿Dónde están?

-¿?

-La… familia

Aquello me desconcertó, creía que si tío Emmett estaba en ese sitio y al parecer me había estado buscando mi familia debía estar con él, aquello debía ser una buena señal, pero sentí el cambio en el temperamento del vampiro que me acompañaba.

-Yo creí que…

-No Renesmee, no he regresado a casa.- dijo para acallar mis dudas

-Los Vulturi, ellos, oh tío Emmett cuánto siento lo que ha sucedido esto no ha sido nada más que mi culpa, yo he tenido que haber sabido, pero no lo hice y ahora es muy tarde- hablaba atropelladamente haciendo todo el esfuerzo porque los sollozos no aparecieran.

-Tienes razón cielo, es demasiado tarde.

No entendí hasta que levanté la cabeza y mis ojos chocaron con los de mi tío, su mirada no era oro como lo había supuesto, sus ojos centelleaban con un refulgente rojo escarlata.

Me alejé pero se movió rápidamente y me sujetó la muñeca, no era violento, pero bastaba su fuerza para no intentar moverme nuevamente. La cadena del bar estaba a dos cuadras de distancia, no llegaría corriendo.

-No tienes por qué tener miedo Renesmee, estas a salvo, conmigo.

-Tus… tus ojos- logré articular

-Ah vaya, se han retirado los lentes de contacto- así que era eso me dije -¿sabes? Tu madre los usó alguna vez con Charlie, cuando se convirtió, había olvidado la desventaja de que se consumen muy deprisa.

-¿Qué pasa tío? ¿Cómo has podido volver a beber sangre humana?

-Es bastante simple cielo, una vez que reconoces que no hay luchas entre bien y mal y aceptas que solo existe el poder y tu naturaleza.

Lo dijo sin ningún titubeo, como si hubiese sido entrenado para decirlo… entrenado

-¿Qué es lo que quieres? – me aventuré a preguntarle

-¿No es obvio querida? –me tendió una mano- Que vengas conmigo

A pesar de estar aterrada, no podía escapar de ahí. Aquel vampiro era mi tío, y parecía como si fuera otra persona.

-¿A dónde iremos?

-Iremos hacia tu destino, lo que es tu camino cielo. ¿No estabas ya cansada de que te dijeran que hacer? ¿No te enfadaste con tu padre cuando te asustó al ave por llevarte a un bar? Creí que querías libertad preciosa.

-La tengo- respondí sin fuerza

-¿Y a costa de que Renesmee? ¿De la muerte de tu tía Rose? ¿De qué toda la familia este huyendo como pulgas por todo el globo terráqueo? ¿De qué atrapen a tus queridas aves? ¿De la muerte del lobo? ¿Quieres más libertad obtenida de ese modo?

Ok aquello era un golpe bajo. No sabía que responder, esta vez estaba aterrorizándome, aterrorizándome y culpándome. Sabía que era la responsable, pero ni en mis más locos sueños había imaginado a mi tío hablándome de aquella forma

-Por suerte aún podemos corregirlo cielo, ¿es que no lo ves?

-Lo lamento, por… por todo, por tía Rose, por ti, por…

-… oh no lo lamentes linda, encontraremos una forma para hacer que aligeres tu carga. Ven conmigo y te mostraré cómo ¿quieres?

Mi tío aflojó el agarre de su mano, no lo pensé dos veces, aquél no había sido el escenario que había diseñado para cuando pudiera por fin volver a verlo, ni las palabras, mucho menos aquella extraña plática, así que corrí.

Miré hacia atrás cuando estaba por alcanzar la primera esquina, mi tío seguía de pie ahí. ¿Estaba alucinando ya? ¡No! Sally y Tyler lo habían visto también. Una figura encapuchada salió de entre las sobras que dividían la primera de la segunda cuadra, se quitó la capucha. Era baja y pálida, los ojos le brillaban como rubíes y cuando se encontraron con los míos, me provocaron algo cercano a la muerte. Dolor

Un dolor tan agudo, era tortura y sabía quién era aquella pequeña figura vestida de negro.

-Para- le dijo la voz de mi tío Emmett

-Aro ha dicho que…

-… ¡Ya sé lo que ha dicho! Renesmee es mi sobrina a pesar de todo, vendrá por su voluntad ¿verdad cariño?

No podía ver nada, solo me retorcía por las secuelas del dolor, los sentidos se me fueron quedando en negro y la voz de ambos vampiros se perdió en la oscuridad.



Me sentí mareada cuando comencé a despertar, ¿dónde estaba? Seguramente había tenido una pesadilla muy verídica porque tenía los músculos y los sentidos embotados, ¿habría bebido demás con Sally y Tyler?

La tos seca y el carraspeo de una garganta me hicieron abrir los ojos.

Estaba oscuro y frío y mi cuerpo descansaba sobre piso de asfalto

-Por un momento creí que no despertarías

La voz me resultaba vagamente familiar, intenté girar la cabeza e incorporarme pero el dolor que me recorría todo el cuerpo me hacía sentir incapaz de hacerlo

-¿Quién…? –intenté preguntarle su nombre al interpelado pero una violenta tos me sacudió

-Creo que nunca hablamos demasiado Renesmee

Un rostro moreno de ojos oscuros y cabellos negros apareció delante de mí, me tendió una mano y con un brazo me ayudó a ponerme en pie.

Claro que lo recordaba aunque su nombre no lo sabía con certeza, ¿pero qué diablos estaba haciendo el ahí? Todas mis esperanzas sobre que hubiese sido un sueño el encuentro con el tío Emmett la noche pasada decayeron cuando miré en derredor. Estaba en una mazmorra.

-¿Me recuerdas verdad?

-Por supuesto, aunque tu nombre no consigo…

-Soy Kapix, supongo que Akun te habló de todos nosotros

-Cuando me enteré de la muerte de tía Rose y que mi tío Emmett seguía atrapado por ellos, yo… bueno… jamás…

-… pensaste en mí- Kapix esbozó una sonrisa blanca- es natural no tendrías porqué recordar a nadie más que no fuera tu familia.

El estaba en cuclillas con las manos unidas, llevaba unos jeans gastados y playera negra desgarrada por algunos lugares, sus brazos estaban más delgados al igual que su rostro, tenía ojeras pronunciadas y varios moretones por todo el cuerpo ¿cómo había sido capaz de olvidarme del ave que acompañaba a mis tíos en su huida?

-Lo siento, la muerte de tía Rosalie no fue algo… sencillo

-Tampoco ha sido tan malo, digamos que volver al cautiverio de los Vulturis no era mi sueño pero al menos sigo con vida, ¿dónde está Akun?

¿Cómo podía yo explicarle que no había visto a Akun desde hacía medio año? ¿Cómo decirle que lo había abandonado con todo y su plan de supervivencia olvidándome también de todos ellos? Seguro que Akun no lo había hecho, pero yo… me daba vergüenza admitir que también era egocéntrica.

-Tu silencio me confirma los rumores- dijo mirando hacia la nada

-¿?

-Han hablado todo el tiempo sobre que estabas sola, no podía creer que ese pedazo de idiota te hubiese abandonado, pero entonces Emmett dijo que tú lo habías hecho, y no lo comprendí

La mirada de desaprobación que me dirigía me hizo sentir estúpida y patética, como una niña que huye para evitar la reprimenda de sus padres.

-Pero ahora entiendo, yo no sé qué haría de estar en tu posición, la tienes difícil Renesmee

-¿Qué ha sucedido con el tío Emmett?

Kapix suspiró y miró el techo de piedra húmeda.

-Aquel día fue un error desde el comienzo, sabíamos que no debíamos refugiarnos en Italia, pero tu tío tenía esa idea amarrada hasta el fondo, decía que si estábamos en la misma casa que el enemigo le sería más difícil encontrarnos, falló por supuesto, pero Rose era temeraria incluso más que Emmett si se puede decir…

Kapix sonrió como rememorando a tía Rosalie

>> Nos encontraron cuando acabábamos de entrar en una de sus bodegas, queríamos conocer sus planes y matarlos a todos, nos tomaron por sorpresa, porque claro que sabían que vendríamos. Ese fue nuestro error.

-Presencié la muerte de tu tía, la tortura que le aplicaron a Emmett, Jane también empleó su poder contra mí muchas veces, pero ellos no querían matarme, saben que soy un anzuelo, no para los tuyos, para los míos. Los Vulturi saben que Akun no me dejará morir y ellos lo quieren muerto a él, después acabaran con todos, bueno casi todos…

-¿A qué te refieres con eso?

-Ellos tienen otros planes para ti, para tus padres y tus tíos Alice y Jasper. Pero nosotros moriremos junto con Carlisle y Esme y claro Emmett

-Pero él ahora está con ellos, el me… el me ha traído aquí, se ha dejado transformar, ha vuelto a beber la sangre humana, está….

-No, no te confundas, ese vampiro que ves no es más que el producto de la manipulación de su mente.

-¿Han manipulado su mente? ¿Cómo? Solo un vampiro con un don como ese podría hacerlo.

-Claro, hay un vampiro detrás de esto, yo la he visto. Es muy poderosa. Y créeme Renesmee, a Emmett no es al único al que le han manipulado la mente

-¿Qué quieres decir con que no es el único?

Kapix abrió la boca y la cerró de golpe, enderezando los hombros y alzando la vista, se puso de pie y la apretó la mandíbula.

-Me parece que ha despertado nuestra invitada

Aquella voz fría y desgarradora como el viento de otoño de nuevo, intenté despertar si aquello era una pesadilla, deseaba encontrarme en casa con mis padres, deseaba volver a la seguridad de los brazos de Akun. Pero lo vi, sus ojos rojos como la sangre, su sonrisa podrida y burlona. Era Aro Vulturi y detrás de él se erguían tiesos Cayo y Jane.

-¡Félix!- gritó y apareció un enorme vampiro – Lleva a Renesmee a la habitación principal, tengo que conversar con ella.

>> Y en cuanto a ti- su mirada se posó en Kapix- creo que Jane debería darte una lección para que entiendas que soltar la lengua solo acarrea dolor.

Félix me levantó como un costal de papas, no podía patalear ni golpearlo aunque lo quisiera, me sacó de la habitación justo cuando los gritos desgarradores del hombre-ave comenzaron a cortar el aire.

Tres sillas altas se imponían en la sala, en una de ellas estaba sentado un vampiro, aún mayor de lo que parecían Aro y Cayo. Marco gritó mi inconsciente, Aro tomó su lugar en la silla de en medio, y Cayo con una fría sonrisa de superioridad se sentó a su izquierda. Jane y su hermano, junto con otro vampiro rubio y bajo acompañados de Félix se encontraban en el ala derecha. Tío Emmett y otra vampira alta y delgada se hallaban a la izquierda, y detrás de ellos había un espejo hermoso y cubierto de piedras preciosas.

Mi mente me llevó al sueño que había tenido antes de huir de Akun. No podía estar convirtiéndose en realidad, pero lo era.

Estaba aterrada, Aro se acercó en silencio hasta mí y tomó mi mano helada, mi padre me había explicado que de esa manera él tenía acceso a cada recuerdo tuyo.

-Lo que esperaba- dijo cuando soltó mi mano- lo que esperaba

Jane y el gemelo junto con el rubio y Félix se unieron a las risas de Aro

-Buen trabajo Emmett- mi tío no sonrió, su mirada me penetró, supe que quedaba un poco de cordura en aquel control que le habían impuesto, después de todo la noche pasada le había gritado a Jane que era su sobrina.

-¿Qué quieres de mí?- le dije eufórica, si Aro me quería muerta podría provocarlo y me aniquilaría, si yo era el problema entonces mi familia no sufriría más por mi causa.

-Valiente y estúpida como tu madre Renesmee- siseó

-No te atrevas a nombrar a mi familia ¡eso que le hiciste no tiene nombre!- señalé a mi tío con la mano izquierda.

-Cariño, cariño, no debemos gritar, hablaremos sobre tu futuro Renesmee y nadie tiene porqué salir lastimado, mira a Emmett, el no está sufriendo, le regresamos lo que tu querido abuelo le quitó, su vida.

-¿Crees que ser un asesino lo convierte en un ser superior?

-Nadie aquí es un asesino- y comenzó a mofarse, se acercó y tomó mi cara con una sola mano. Me quedé rígida- Aquí todos somos solo vampiros querida niña y tu deberías aceptar tu naturaleza.

Me soltó y sentí que la quijada se me partiría en dos.

-Soy un híbrido lo sé. Por eso quieres destruirme, porque no aceptas este tipo de “naturaleza” ¿como lo llamas? Una abominación ¿cierto?

-Tú tampoco te aceptas tú Renesmee, de lo contrario no batallarías con tu lado vampírico, si hubieses aceptado quién eres habrías decidido no luchar por convertirte en una asquerosa humana. ¿Y todo para qué? ¿Por amor?

Aro estaba tocando fibras sensibles que yo había dado por escondidas, pero al tener acceso a mis pensamientos, ahora lo sabía.

-¿Por amor a un perro que te mintió y te dejó? ¿Por amor a un ave que no ha ido en tu rescate? ¿Por amor a una familia que te ha ocultado una gran verdad?

Sabía que mis defensas estaban siendo aplastadas porque Aro estaba diciéndome que mi familia me había mentido entonces, ¿mentido?

-Si querida, Carlisle, Edward y Bella te han engañado todos estos años, ellos no te han permitido elegir ser quien quieres realmente, ellos no te lo han dicho ¿verdad?

-No entiendo que…

-¡Pero claro que no entiendes! Ellos no te han dicho que puedes elegir qué quieres ser porque son egoístas, porque quieren seguirte sometiéndote. Por eso no te han contado que aunque ahora seas un… híbrido podrías dejarlo de ser si tú quisieras.

>> ¿Ves a lo que me refiero? Si decidieras ser un vampiro totalmente lo serías, si decidieras ser un humano lo serías, así de fácil

-¿Có.. ¿Cómo?

-Renunciando Renesmee, renunciando a la otra parte de ti, renunciando a ser quien eres.

>> Hay millones de decisiones en la vida cariño, pero esta es una que te han negado, tus padres sabían tu deseo de ser humana y envejecer al lado de Jacob y jamás te lo contaron, ¿porqué? Porque ellos te quieren para sí eternamente, no Renesmee, no eres la única a la que le gana el egoísmo, tu madre es un claro ejemplo de ello

-¡Mientes!-le grite horrorizada

-No preciosa, sabes que no lo hago.

Sus ojos se encontraron con los míos. Aro no mentía claro que lo sabía.

-¿Qué quieres de mí?-le pregunté intentando no soltarme a llorar

-Quiero que te unas a mí, que renuncies a ser un híbrido y elijas tu verdadera naturaleza, un vampiro, que veas lo que tienes a tus pies, que no seas estúpida como Edward y mires que no existe bien o mal, solo poder Renesmee, solo poder.

Así que Tío Emmett había sacado la frasecita de ese loco.

-¿Y yo que obtengo a cambio?-me aventuré a preguntarle.

-¿Además de todo lo que te ofrezco? Tus sentimientos, claro, característicos de tu padre. Dime lo que quieres y te será hecho

-Déjalos en paz, quiero que no sigas persiguiendo a mi familia, ni a las aves, libera a Kapix y a mi tío Emmett

Aro se giró para encontrarse con Cayo y Marco, el último le volvió la cara y Cayo negó con la cabeza.

-Lo haré, pero Emmett se queda, te servirá tener un poco de ayuda familiar- y río- ¿tenemos un trato?

Algo en mi interior decía que no le creyera, pero un abanico de esperanza se abría delante de mí. Si aceptaba mi familia y las aves seguirían con vida, si me iba moriríamos todos.

-Lo tenemos-dije despacio

Aro me tomó de las manos y las besó

-Esto amerita tu primer banquete, sírvete- me dijo con la sonrisa en los labios -¡Heidi!

La chica delgada que estaba al lado del tío Emmett se movió para abrir la puerta

Me llevé una mano al pecho cuando entró por ella quien menos imaginaba. Tyler. Me miró con pánico en los ojos

-¿Carlie? ¿Carlie qué pasa?- quiso acercarse a mí pero mi tío le cerró el paso

-¿Qué hace él aquí? –grité consternada

-Después de lo que Emmett vio anoche pensó que sería una buena lección para él, eso y que como no regresabas salió a buscarte el imbécil, tuvimos que traerlo con nosotros, pero es para ti cariño

-¿No te basta con saber que no me iré?

-No soy estúpido Renesmee, demuéstrame que renunciarás a ser humana para siempre. ¡Emmett, Heidi!

A esa sola orden ambos tomaron a Tyler por los brazos y me mostraron su cuello

-Vamos- ordenó Aro y trajeron a Tyler hasta mí

-Carlie, Carlie, dime que esto no está pasando, Carlie debes detenerlo.-chillaba la persona que había sido mi amigo, pero no podía detenerlo. Quería a mi familia lejos de esto, era mezquina y egoísta.

-Lo haré Ty lo haré- le dije con una lágrima resbalando por mi mejilla

Aro me miraba con expectación y sabía que los ojos de los vampiros ahí presentes estaban sobre mí. Las venas del cuello de Tyler palpitaban con fuerza, sentí los colmillos crecer y pincharme los labios.

Amor, por el amor el mundo comete suicidios, asesinatos, traición, por el amor se renuncia a ser quien es cada uno para compartir su alma con quienes se ama.

Amar significa renunciar a ti mismo.

Y le hundí los colmillos en el cuello. Lo siguiente que vi fue sangre por todos lados.

Entonces comenzó el cambio