domingo, 26 de febrero de 2012

"GRANADA"

Mi padre me condujo un par de metros entre la espesura del bosque. Abrió la puerta del famoso volvo plateado que le había hecho ganarse el corazón de mi madre y al introducirme en el asiento me sentí a salvo.

En cuanto estuvo dentro del auto, comenzó a mirarme con urgencia. Era obvio que sabía lo que ocurría dentro de mis pensamientos. Aún así traté de detenerlo:

-Te he dicho millares de veces que te alejes de mi mente- le escupí clavando la mirada en la carretera.

-Bueno hija, tu mente no habla, ni grita precisamente- rompió en una pequeña risa musical que me hizo sentir fuego en las venas.

-¿Ah no? ¿Entonces qué es lo que hace según tus prodigiosos dones? – le increpé ofendida

-Verás cariño, siempre he tratado de mantenerme al margen de tus pensamientos, pero sucede que tu mente gime como si estuvieran clavándote un puñal en el pecho. Es algo… complicado ignorarla.

-Y por complicado debo entender que es INEVITABLE para ti no husmear en mis pensamientos- respondí sínica

Mi padre se río.

-Entiendes el punto- dijo entre risas

-No sé cómo mamá fue a fijarse en ti, eres detestable ¿lo sabes?- me crucé de brazos y lo miré fijamente

-Algo me han dicho- el vampiro no quitó la sonrisa que le enmarcaba el rostro, hasta dos segundos después cuando el silencio había sustituido las risas.

>Realmente cariño, no es que disfrute fisgonear en tu vida sentimental, ¿a qué padre le gustaría? Tampoco es que me resulte imposible mantenerme fuera de tu mente. La verdad es que eres mi hija Renesmee, todo lo que te suceda es importante para mí

Entendía, claro que lo hacía. Aunque me hubiese gustado muchísimo más que mi padre no tuviera que enterarse de mis dilemas amorosos. Vamos, ni yo misma comprendía hasta qué punto todo estaba “razonablemente bien”

-Debo reconocerle su valentía, Jacob nunca se ha dejado intimidar, y me sorprende que no haya retractado su culpa dentro de los hechos- Edward comenzó a aminorar la marcha del auto.

A mí seguía sorprendiéndome aquella parte de la conversación de nuevo todo se dirigía al mismo punto ¿Qué culpa tenía él?

-Tampoco puedo decir que me sorprenda que te haya besado- mi padre suspiró- después de todo, sigues siendo su impronta, aunque no parezca que la leyenda tenga tanta fuerza ahora, pero…

El vampiro vaciló y me dirigió una mirada mezcla de la confusión y la intriga.

-… lo que si me tomó desprevenido fue le regresaras el beso- concluyó y entonces desvió la vista de mi rostro a la carretera.

Quizá era demasiado confuso ser el padre inmortal de una híbrida con once años de edad y veinticuatro de madurez. No podía culparlo. Tampoco quería profundizar detalles de esa naturaleza con mi padre. Hice lo que mejor se me daba últimamente: Evadir

-Papá, lo que menos necesito es una plática de moral sentimental. Sin ánimos de ofenderte, se nos oxidó ese tema hace muchos años

Edward mantuvo su concentración y no se volvió a reír como yo esperaba. Sin embargo, yo sí lo hice.

-Quizá se nos haya oxidado porque nunca tuvimos que pensar precisamente en que podías enamorarte de alguien más- refunfuñó- creo que deberías hablar con Akun sobre esto.

La seriedad en su rostro me hizo sentir ganas de vomitar. Únicamente porque era la verdad, no podía seguir ocultándole las cosas a Akun, ya había huido una vez de él y de su cuidado, si quería que mi vida sentimental funcionara como debía, tenía que ser sincera. La razón que poseía mi padre me llenó de ira.

-¿Te contó como sucedió?- me preguntó

Hice el intento por deshacerme de mi cinturón de seguridad, la veloz mano del vampiro me lo impidió

-Creo que ya has oído bastante de nuestra conversación. Debido a que mi mente gime. No sé qué es lo que Jacob omitió decime que evidentemente tú conoces.

-Seth nos contó como recuperó la memoria, pensé que sería lo primero que él te diría, pero veo que ha enfocado la conversación a retirarse de la competencia.

Le lancé una mirada furica, el me la devolvió en un gesto de disculpa.

-¿Y bien?- le reproché – cuéntame

Mi padre suspiró y tomó con calma una curva en la carretera. Me percaté de que no recordaba cómo había llegado hasta los Acantilados de La Push. Seguramente porque correr al lado de Jacob y la adrenalina que había tenido en el aquel momento me habían hecho ir tan deprisa que desaparecieron todos los escenarios existentes.

-Libeth- pronunció despacio su nombre como si temiera molestarme o pensara que a su sola mención podría echarme a llorar o a morder a alguien- estaba cuidándolo, Billy también permanecía en la casa, claro era de suponerse que dondequiera que Libeth fuera ahí también estaría el padre de Jacob. La compulsión es un arma muy poderosa. ¿Entiendes por qué la guardia la ha querido desde su nacimiento?

Odiaba a la híbrida que se había enredado con Jacob, la que había participado en la destrucción de mi vida, personal y familiar; pero al mismo tiempo me compadecía de ella. Aro, Cayo y Marco habían usado la vida de Libeth a su antojo, la habían tejiversado hasta convertirla en un ser sin escrúpulos que se arrodillaba como chinche ante sus amos. Pobre estúpida.

Mi padre frunció el ceño ante mis ofensas pero no dijo nada sobre ello. Metió cuarta velocidad y continuó:

-Seth, Sam y la manada piensan que Libeth sabía que Jacob despertaría aquel día, por eso decidió que era el mejor momento para desaparecer. Sue llegaría a comer con ellos, Seth estaría ahi unos minutos más tarde para hacerles compañía. Esperarían a Charlie hasta la hora de la cena y después se irían.

>Cuando Sue llegó, Libeth y Billy no estaban en la casa, Jake seguía en su estado de coma, y aquello le pareció lo más extraño a ella, pensó que no podrían haber ido lejos sin nadie que cuidara a Jacob, más cuando Seth arribó en la casa una media hora más tarde, ella estaba ya desesperada.

>Seth fue a buscarlos por los alrededores, nadie los había visto. La manada estaba descansando y no patrullando y Sam había ido a Port Angeles a conseguir mapas del estado. Ningún lobo en la reserva había estado vigilando.

>Cando Seth regresó a la casa de los Black, Sue había perdido completamente el control, además de no encontrar a Billy ni a Libeth, Jacob se debatía en espasmos que le hacían retorcerse como lombriz.

>La manada no tardó en aparecer, nadie había visto a la híbrida ni al padre de Jacob, Sam acababa de regresar a la reserva cuando Charlie llegó a la casa, y fue tu abuelo el que descubrió la verdad. Los lobos estaban pensando que los Vulturi habían intervenido, pero no cuadraba que si ellos hubiesen sido los autores del crimen, hubieran dejado a Jacob. Entonces Charlie encontró la nota.

Sentí cada parte de mi cuerpo tensarse de una manera espectacular, estábamos entrando en Forks, cuando comprendí hasta qué grado deseaba venganza. Ya no únicamente se trataba de mí, o de mi familia, las vidas de todas las personas a las que amaba se habían comenzado a desmoronar a mí alrededor, yo era algo así como su augurio de mala suerte.

-¿Libeth dejó una nota?- formulé la pregunta obvia, pero que necesitaba ser respondida. Porque en efecto Jacob no me había contado nada de los hechos anteriores a nuestro encuentro. Nada de su “despertar”

Mi padre asintió

-Sam dice que únicamente citaba: “Despertará” No puedo decir que lo siento. Encuéntrenos

Maldita perra, pensé. Era cierto me estaba pasando de grosera, y sabía que aquellas palabras “anti sonantes” no la causaban la más mínima gracia a Edward Cullen

-El resto es que Jacob despertó, y cuando lo hizo sabía exactamente que le había sucedido, desde el momento del rapto hasta que cayó inconsciente en su propio taller de México. Su cerebro no estuvo tan embotado después de todo, trabajó para hacerlo recordar exactamente cada suceso y después cuando su vida estuvo en orden nuevamente le dejo despertar.

>Es más o menos lo que la ciencia diría, ya sabes, lo que Carlisle respondería. Aunque tu madre piensa otra cosa.

Entramos en el camino empedrado que conducía a nuestra casa, las farolas que tía Alice había colocado para iluminar la entrada -cuando mi madre había venido a conocer a la familia por primera vez cuando era humana- estaban fundidas y rotas; sin embargo las luces en el interior de la casa refulgían como la llama de una esperanza.

Detecté una figura inmensa y negra posada sobre las ramas de uno de los árboles más cercano. Por el modo en el que nos estudió supe que se trataba de Ro montando guardia oficial a las puertas de la mansión.

-¿Qué es lo que cree mi madre?-pregunté arriesgándome a que quien estuviera dentro de la casa, escuchara nuestra conversación. Necesitaba disipar dudas

Mi padre estacionó el volvo justamente en la entrada y apagó el motor. Cando la llave del auto estuvo en su mano me respondió:

-Bella cree que Libeth sumió en ese sueño a Jacob y ella misma le provocó esa especie de “coma” también piensa que lo obligó a recordar y despertar el día más conveniente para llevar a cabo su misión.

Aunque me llenaba de terror todo aquello, sólo podía pensar en una cosa. Si Libeth había hecho todas esas cosas, si era capaz de manipular la mente de un ser mitad humano de aquella manera ¿Ante qué clase de nuevo monstruo nos encontrábamos ahora?

Edward asintió leyendo mí mente y dijo: - Es exactamente lo que tu madre teme.

Sentí un frío repentino correr por mi cuerpo desde la planta de los pies, hasta la coronilla de la cabeza y tirité

Y pensar que había llegado a sentir compasión por ella.

Justo en aquel momento se abrió la puerta y la figura imponente de mi tío Emmett se recortó contra esta.

-Debemos entrar, ya no debemos perder tiempo.

Antes de que se levantara coloqué una mano en su brazo.

-Gracias papá- le dije y él me respondió con una sonrisa torcida – debo pedirte un último favor.

-Lo sé cariño, espera aquí. Le diré que venga- contestó y salió prácticamente volando del auto.

Ese vampiro era incapaz de dejar de leer mi mente. Sonreí aún cuando se inmiscuía en mis pensamientos, porque le había echado tanto de menos, había estado sola y perdida y claro para Edward siempre sería su princesita, la diferencia era que yo ya no me sentía como una.

Me abracé a mí misma, estaba culpando a Libeth por la clase de monstruo que era, ¿y yo? Yo no tenía nombre, había asesinado por mi voluntad. Pero ahora tenía la oportunidad de remediarlo, sí podía erradicar el mal que había

No podía seguir viviendo en un pasado de culpas, traición y oscuridad. Debía moverme y no quedarme estancada. Necesitaba aniquilar a los Vulturis, estaba hambrienta de su sangre, y eso – aunque sonara a una especie de película gore- me hacía sentir… complacida

Sus nudillos tocaron el vidrio del automóvil y me ofreció una sonrisa cálida y una mano que me sostuvo en pie hasta poner los pies en tierra firme. Hasta ese momento me di cuenta que había pasado un torbellino por mi vida y que a partir de ahora era una nueva “persona” que había elegido un camino y mis actos eran distintos, por lo tanto mi destino había cambiado su rumbo. Una historia diferente.

Akun me envolvió en sus brazos y me dejé llenar por su calor, me hundí en su pecho y aspiré su aroma a canela y a limón, a aire puro. Eso representaba él para mí. Oxígeno.

El enterró el rostro en mi cabello, mi cabello dañado por el peróxido de tantos tintes y productos estéticos, eso parecía no importarle, apretó su abrazo y besó mi frente tomándome el rostro entre sus manos.

-¿Todo está bien?- me preguntó

Quizá Akun no sabía que si tuviera de qué preocuparse yo no estaría reaccionando de ese modo, me llenó de alegría saber que sus sentimientos por mí no habían cambiado. El estaba dispuesto a renunciar a todo, únicamente por nuestro futuro – o por el mío solamente-

Asentí con la cabeza y apreté los labios. Mi padre me había “aconsejado” prudentemente contarle la verdad. Y yo sabía que era lo mejor que podía hacer; sin embargo no me atrevía. No sabía cómo reaccionaría mi novio ante esa confesión. Tenía que dejar las cosas en claro

-¿Qué te preocupa?- inquirió buscando mi mirada

-¿Tu y yo… ¿Qué título le ponemos a esta relación Akun? Porque he estado auto nombrándote mí novio y yo…

Empecé a agitar las manos y a bailar los ojos de un lado a otro. Él me volvió a tomar el rostro entre las manos. Y me sonrió

-No se necesita un título oficial para nuestro compromiso Ren, pero de hecho, yo también te he estado llamando así a tus espaldas

Me reí y el me envolvió en sus brazos

-Cuando te fuiste pensé que jamás volvería a tenerte de esta manera- susurró

Su mentón se apoyaba en la coronilla de mi cabeza

-¿Akun?- le pregunté despacio

-¿Sí?- respondió y me separó de su cuerpo para tener un total acceso a mis ojos- Hay algo más ¿cierto?

Noté su tensión como si fuera la mía propia. Ahí iba, debía ser sincera, estábamos juntos en esto y no podía permitir que nuestra relación se viera afectada por lo sucedido con Jacob.

-Ja..- dudé en llamarlo por su diminutivo cariñoso o su nombre de pila, opté por lo segundo, quizá lo primero nos llevaría a falsas suposiciones- Jacob, él…

Me sentía incapaz de pronunciar “me besó” porque no sería la verdad. Akun me miró de nuevo y cruzó los brazos sobre su pecho, no pestañeó un instante hasta que yo volví a hablar:

-Nosotros… - Eso era lo correcto- Nos besamos.- dije aún sabiendo que aquello podía presagiar una tormenta en nuestra relación acabada de empezar

Akun no se relajó, pero su mirada se suavizó ante mi confesión. Y dijo:

-Antes de irte me dijiste que tu elección era yo…

-Eso no…- iba a interrumpirle cuando me pidió con una mirada suplicante que no lo hiciera y le dejara continuar

-Y aún creo en eso Ren, no puedo decirte que no siento ni una punzada de celos, porque entonces estaría diciéndote que no me importas.

>Lo que quiero es que veas y pienses como yo lo hago en este momento. Tú tenías una historia mucho antes de que yo apareciera. No puedo ignorar el hecho de que has pasado casi toda tu vida a su lado.

>Quizá debía ser así, únicamente para que pudieran poner fin a su historia y comenzaran cada uno por su lado una nueva.

>Y algo más – liberó sus brazos y me tomó por los hombros con suavidad- Si ese perro te vuelve a tocar de hoy en adelante, le rompo la cara.

No sabía si reírme o temer por sus amenazas, ese era el Akun que me había llevado al bar, que me había comenzado a conquistar despacio y arrogantemente. No me reí y me lancé a sus labios.

La manera en que nuestras bocas se encontraban era increíble. Podíamos bailar al unísono en medio de ese beso, no podía pensar en nadie más que en Akun y en su cuerpo pegándose al mío, en sus manos que me sujetaban con fuerza, una mi espalda y otra enredada poderosamente en mi cabello. Aquel beso borraba cualquier vestigio del anterior.

Me recosté en su pecho mientras sus manos bajaban y subían por mi espalda.

-Tienes razón- le dije- Te he elegido a ti. ¿Y sabes por qué lo he hecho?

Akun inclinó el rostro para poder verme sin dificultades, le toqué la mejilla y al instante el cerró los ojos.

-Nadie me ha obligado a enamorarme de ti. Has sido únicamente tú.

-Yo también cargo con una leyenda- respondió

-Y yo no sabía de su existencia cuando me enamoré de ti

-Te lo dije no mucho después- me miró inquisitivo

-Supongo que tampoco sabes cuando fue que comencé a enamorarme de ti- respondí con una sonrisa

-Quizá sería bueno que me lo dijeras- una sonrisa pícara se formó en su rostro

-Creo que fue desde que me llevaste a conocer a “Daniel” – hice unas comillas en el aire cuando mencioné el nombre del otro metamorfo mexicano, la coartada de Akun para registrar mi cuarto y tomar el relicario, la coartada para escapar con él.

-Entonces… ¿eres masoquista?- sus cejas se levantaron de una forma muy graciosa y yo reí

-Tal vez… - hice una pausa y le señalé el pecho con el dedo índice- te portaste como un cerdo ese día

Akun levantó las manos en señal de inocencia

-Hey, dame algo de crédito. Soy un ave- dijo

-Un ave asquerosa entonces

-Eso suena mejor- respondió capturándome de nuevo entre sus brazos

>Sé que no será fácil olvidar pero…- comenzó a decir

-Nadie te hará las cosas difíciles – le dije intentando que leyera entre líneas el implícito ni Jacob ni yo seremos un problema para esta relación

Nuestras miradas estaban conectadas cuando dijo:

-No es por mí por quien me preocupo

-¿?

-Es por ti, no quiero que te lastimen- declaró solemne

-Nadie me lastimará- suspiré- La única manera de salir herida de esto sería sí… tú te fueras…

Akun tomó una de mis manos entre las suyas y la pegó al lado izquierdo de su pecho

-Nunca lo haré, a menos claro, que tú me lo pidas

La certeza en sus ojos era tal que me sentía enferma, aunque mi corazón quería gritarle que le amaba, algo dentro de mí no me dejaba externarlo, simplemente era como si una barrera se hubiera instaurado entre mis cuerdas bucales.

-Yo… Yo te... te...- intenté decirlo pero el colocó su dedo índice en mis labios

-Shh, shh, tú me quieres- dijo- y eso me basta- su mirada fue dulce y después una sonrisa asomó en la comisura de su boca- … por ahora

>Me alegra que él no te haya hecho un calvario la plática- dijo aún mirándome con dulzura- Estaba muy preocupado por ti

-No es ese tipo de hombre- respondí sintiéndome a la defensiva

>Me ha dicho que yo no tengo la culpa de nada de lo sucedido.

-Enamorarse no es un pecado- me dijo

-No, no lo es

-¿Entonces por qué deberías culparte?- me preguntó extrañado

-No lo sé, quizá por no haberlo esperado

Akun no respondió inmediatamente, tal vez estaba evaluando las posibilidades de que mi teoría fuera cierta. Suspiró audiblemente y su pecho se infló antes de volver a hablar:

-Debo darle crédito por no hacerse la víctima

-El es un buen hombre- respondí. Aún en mi fuero interno sentía la necesidad de proteger a Jacob, no sólo contra los Vulturis, sino también defenderlo de todo lo que pudiera deshonrar su nombre. Me sentí inquieta por ese descubrimiento.

-Tal vez me caería bien si no fuera mi rival- Akun dibujó una sonrisa ladeada en su rostro pero nunca dejó de sostenerme las manos, y cuando mencionó la palabra “rival” noté una aceleración en su cardio.

-No tienes de qué preocuparte, él… se retiro- susurré

Sus largas pestañas negras proyectaron sobras sobre los pómulos de su cara cuando dijo:

-Eso no implica que tú sigas siendo su impronta

Le toqué el rostro

-Lo soy, pero eso no limita mi capacidad para poder tomar una decisión- respondí buscando acunar su mirada entre la mía. Esperando que mis ojos le proyectaran el consuelo que anhelaba y la confirmación de que yo le elegía a él.

-Espero que no nos la pongan difícil- musitó

-La manada quiere recuperar a Billy y nosotros anhelamos seguir viviendo, no hay razón para que nos pongan las cosas difíciles- contradije

Su mirada fue cautelosa y franca cuando dijo –No estoy hablando de los lobos-

-¿?

-Me refiero a nuestros corazones- hizo una pausa y me aderezó un rizo suelto detrás de la oreja- después de todo… los tres tenemos uno.

Yo podía escuchar el violento latido del mío contra el pecho

No me hacía falta ir a la China para sentir el jadeo del de Akun

Y era muy fácil saber que el tercer corazón al que hacía mención era el de Jacob

Sin pensarlo respondí:

-Él no está interesado en enfrascarse en “ridículos triángulos amorosos”- recité con el mismo deje de desconsuelo y petulancia que había usado Jacob cuando pronunció aquellas palabras hacía sólo un par de horas.

Akun me miró con extrañeza

-Y le creíste- sentenció

Aquella frase volvió a hacerme rugir el ánimo. Nuevamente no me detuve a asimilar las cosas antes de hablar

-¿Por qué no habría de hacerlo ahora? Siempre lo he hecho- casi grité

-Ren, alguien que ve partir a una persona, aún sabiendo que una parte de su corazón le sigue perteneciendo no se rinde tan fácil… al menos yo no lo haría- me respondió cauteloso y sin levantar la voz

>El perro tampoco es tan honorable como piensas- sólo cuando terminó de hablar pude notar el enfado que destilaba la voz de Akun.

¿Y si Jacob estaba usando todo lo sucedido a su favor? No sabía si Akun podía tener razón, pero de hacerlo Jake había jugado muy bien sus cartas. Maldición era una estúpida, todos podían jugar con mi mente y sentimientos. Jacob y Akun no estaban excluidos.

Sentí un picor en los ojos. El dolor de la traición podía hacerme llorar un mar en cualquier segundo.

-No quiero pelear por Jacob- le amenacé, quería pegarle, quería llorar, gritar. ¿Cómo podía haber caído en la trampa de Jacob, en caso de que hubiese existido una? Me dolía pensar en ello y me llenaba de rabia que Akun hubiese sido quien lo descubriera.

>No quiero pelear por él, ni ahora, ni nunca- le dejé bien en claro

-Ren, lo siento- me respondió y me tomó por un brazo- No quiero hacerte daño

-¡Entonces no lo hagas!- le grité ofendida

Era increíble que en nuestro primer día oficial como “novios” discutiéramos por un “ex” ¡Vaya! Y eso que nosotros éramos seres fantásticos. Me preguntaba cómo sería nuestra relación de ser simples jóvenes adolescentes

-Lo siento amor, perdón- me tomó en sus brazos y yo no lloré por puro orgullo

-No vuelvas a desconfiar de mí- le pedí con súplica en la voz

-Te lo prometo- susurró y me besó despacio

El hecho de que me hubiera hecho desconfiar de la honestidad de Jake me llenaba de dolor, me importaba más de lo necesario debía reconocerlo. Aunque había sentido desmoronarme cuando fui consciente de que aquella era nuestra primera pelea. Y después aquella palabra que representaba ahora mi aire vital “Amor”

Akun sonrió contra mi boca

-Tu tío Emmett está rugiendo allá dentro, aún no te hemos contado el plan completo…

Hizo una pausa y supe que estaba pensando en que cuando lo habían intentado explicar Jacob había salido bufando de la casa y yo … tras él.

-Entiendo, debemos irnos ya. Papá me pidió que no perdiéramos demasiado tiempo.

-Bueno, yo no lo veo como malgastado- sonrió de nuevo y volvió a besarme.

***

Akun manejaba firmemente y serpenteaba con las curvas, sus movimientos eran cuidados y precisos. Tío Emmett rugía en el asiento del copiloto por no poder arrebatarle el mando al ave y correr el mismo el automóvil y Ro revisaba las mejores rutas para llegar a salvo y en el menor tiempo hasta el clan Denali.

-Debemos ser cuidadosos y viajar a la velocidad de la luz, no podemos arriesgarnos a caer en una emboscada- había dicho Ro

Desde entonces se había dedicado a estudiar los mapas todo el camino. Indicaba a Akun cada ruta y atajo y evaluaban la posibilidad de salir con vida o morir en el intento. Entonces decidían una, hasta ahora todas habían sido buenas.

Yo por otro lado, vigilaba las enormes sombras, Ladrillo y Arena que viajaban por el lindero del bosque, corriendo como una exhalación siguiendo al pequeño mustang azul. Jacob y Seth no habían perdido el rastro ni un solo instante.

El día anterior mí padre y el tío Emmett me habían contado todo sobre el nuevo Plan B

Los equipos habían crecido, pero iríamos todos. Seguramente era idea del vampiro que se había casado con mi madre que en nuestra patrulla también vinieran Emmett y Ro después de lo ocurrido con el alpha de la mandada de Seth.

-Debemos partir cuanto antes a Denali, ahí encontremos a Nahuel. Ya está a salvo con el clan- había dicho mi padre

-¿Cómo es que Nahuel está en Denali?- pregunté

-Cuando nuestro plan fundamental aún contaba con la participación de Libeth, sabíamos que Nahuel estaba muy lejos. Pensamos que deberíamos empezar a buscarlo en el sur de América. Su hogar

>Sin embargo cuando los planes cambiaron, alguien nos avisó que Nahuel estaba precisamente en Washington

-¿?

Mi padre hizo caso omiso de mi cara estupefacta

-Seth sabía que Nahuel estaba en los límites de Forks. Antes de que tú y Akun llegaran le encontramos tu madre y yo. Hicimos que Tanya , Eleazar y Carmen le cuidaran hasta que fuésemos de nuevo por él. También Nahuel está en peligro, es un aliado nuestro.

Asentí al comprender la gravedad de la situación

-Sigo sin entender qué hacía Nahuel en el estado

Edward miró a su esposa y mi madre me habló directamente a los ojos cuando respondió

-Nahuel está… imprimado

El mundo fue haciéndose un poco borroso por los bordes, ¿imprimado? ¿pero de qu…?

Entonces comprendí la gravedad de la situación. Seth me había pedido ir con Akun y conmigo porque había dicho que “Desde que Leah se imprimó ha sido un fastidido” pero el chico no me había revelado el nombre de la impronta de su hermana.

Oh por Dios, la realidad cayó como balde de agua sobre mi cabeza. Nahuel estaba dispuesto a ayudarnos porque se había imprimado de la loba de la manada de Jacob. La única mujer lobo en La Push.

Una perfecta “O” se dibujó en mi rostro. Entonces emprendimos el camino hacia Denali, nosotros cuatro en el auto de Akun, Mis padres en el volvo de Edward y dos lobos corriendo por el bosque.

Tío Emmett había recibido un mensaje de texto de Tanya que citaba: “Cuanto antes. Nahuel nos ha dicho algo increíble”

Todos supusimos que tenía que ver con algún secreto que su padre, Jonathan sabía a ciencia cierta. Por ese hecho habíamos salido exactamente a las cuatro de la mañana con los lobos pisándonos los talones – o las llantas del auto-

**

Nadie se molestó en disimular su sorpresa cuando Akun y yo nos tomamos de la mano para bajar del auto y entrar en la casa de nuestro clan amigo. Sentí vibrar en mi pecho el rugido animal que provenía desde detrás de mí, donde solamente estaban rezagados los dos lobos y dudaba mucho que hubiese sido Seth quien se molestara en expresar sus sentimientos.

Intenté ignorar el lío amoroso y concentrarme en lo que realmente nos importaba. Aniquilar a la mafia Italiana.

Nahuel se mostró contento por volver a vernos. Y mucho más inspirado cuando supo que Leah estaba a salvo en la reserva. Tampoco se calló el comentario sobre si Jacob y yo no estábamos juntos después de todo.

-Debo admitir- dijo- que pensé que ustedes se casarían antes de que yo pudiera volver a verlos

Akun se tensó y enfadó, mis mejillas se pintaron de rojo escarlata como mis ojos que no habían perdido su brillante tono. Y Jacob respondió:

-Bien, la situación aquí amigo no es sobre sentimentalismos, necesitamos matar unas cuantas chinches-

Una mirada a mi padre, le corroboró a Nahuel que debía mover el tema y regresar al que nos interesaba. Su padre.

-Encontrar a Joham no será fácil, nunca se puede saber dónde está- la voz de Nahuel mostraba arrepentimiento por los comentarios anteriores y una evidente disposición a ayudarnos.

-Tenemos que viajar a Brasil primeramente, ahí podré contactar a mi tía y empezaremos la búsqueda

-Renesmee- me dijo- si logramos localizar a mi padre, estoy seguro que podremos vencer a los Vulturis.

-Nahuel sabe algo, su padre le hizo mención de un asunto un tanto increíble pero que de ser cierto… - comenzó a decir Carmen

-¿Nahuel?- inquirió Akun

Todos lo miramos expectantes

-Joham una vez mencionó una cosa, no sé si debemos fiarnos o no de ello, pero él dijo: “Si la razón humana aceptara que somos sus superiores podríamos controlarlos como títeres. Entonces ellos no se avergonzarían de nuestra existencia”

>Cuando le pregunté a quienes se refería cuando decía ellos, me respondió: “La familia más antigua, los únicos”

Mi padre palideció cuando leyó los pensamientos de Nahuel. El interpelado no se dio cuenta de la expresión de mi padre cuando dijo:

-Joham dijo “La familia Vlad Tepes no se avergonzaría nunca más”

La respiración se nos cortó en ese preciso momento. Era como si una granada invisible hubiera aterrizado en medio nuestro. Las palabras resonaron como eco “Vlad Tepes” “Vlad Tepes”. Los cinco corazones en la habitación también dejaron de latir

domingo, 19 de febrero de 2012

"ABSOLUCIÓN"

Don´t you remember?

The reason you loved me, before

Please remember me once more…


Un viento cálido comenzaba a despeinarme los cabellos mientras seguía sus pasos.

Él se detuvo en el borde del precipicio y cerró los ojos. Notaba mi cabeza pesada y una herida que se abría paso entre nosotros, podía sentir la fluidez del sangrado que provocaba, podía escuchar a nuestros corazones dando tumbos y gritando palabras incoherentes de desesperación y acercamiento.

Conocía la estupidez creciente en mí misma y el autocontrol que él estaba ejerciendo sobre su cuerpo. Temblaba y por supuesto, no me miraba.

Quería ser yo quien encausara la conversación, después de todo había sido mi decisión hablar con él precisamente en ese momento. No me había dado cuenta de lo difícil que sería tener que encararlo, ni siquiera sabía qué era lo que debía decir.

De la noche a la mañana todo lo que conocía como algo certero se había desmoronado, nuestro amor se resquebrajó, nuestra historia palideció y ambos escogimos un camino lejos del otro; sin embargo todo eso no hacía menos dolorosa la consciencia de que ya no nos pertenecíamos.

El silencio se instaló entre nosotros y después de unos minutos de platicar con nuestros respectivos pensamientos habló:

-Quedarte callada no es la mejor manera de iniciar una conversación- su voz sonaba tan distante, intensa, tan suya.

Me sobresaltó unos segundos escucharlo dirigirse a mí después de tantos años, estábamos ahí manteniendo una conversación que no esperábamos, porque jamás creímos volvernos a vernos de nuevo. El no me había olvidado por mucho tiempo y yo me había enamorado de alguien más.

Sin embargo le quería, le seguía sintiendo y aquello debía detenerse. Yo no podía jugar al “triángulo amoroso” Jacob no se lo merecía, ni Akun. Y la decisión estaba tomada.

-Escucha Renesmee- me dijo, se dio la vuelta y su mirada me penetró profunda y dolorosamente – si no tienes nada que decir, será mejor que volvamos, tu familia, mi manada y tú… tu novio están esperando, la vida de mucha gente está en peligro.

Jacob dio dos pasos más en mi dirección. Meneó la cabeza en una negativa y estaba dispuesto a correr lejos de ahí ante mi silencio.

-Ja… jake- mis palabras salieron temblorosas entre los labios resecos- no te vayas- le pedí

El me miró de nuevo, su rostro me ofrecía la panorámica perfecta de la ira y el rencor. Me sentí nuevamente pequeña ante aquella faceta de Jacob, ya no era “MI” Jacob, era una persona distinta y llena de enigmas, ambos nos habíamos transformado en ese proceso.

-Yo… yo quisiera decirte que… - las palabras se me atoraban en la garganta, como si una fuerza mística las obligara a quedarse ahí, como si no deberían ser pronunciadas. Aún contra aquella sensación, las obligué a abandonar las cuerdas bucales.

- lo lamento Jacob- por fin completé

Me di cuenta del error que había cometido, primeramente al llamarlo por su diminutivo y después al haber pronunciado las dos palabras más comunes de arrepentimiento. Porque si antes había ira y rencor en el semblante moreno de mi ex novio ahora podía leerse el dolor y la amargura.

-¿Lo lamentas? – preguntó en un tono acusador, agaché la cabeza en un acto reflejo para esquivar su mirada

-¿Eso es todo lo que tienes que decirme? – volvió a increpar con el mismo color de voz

Podía sentir la tierra vibrar bajo mis pies, podía sentir su electricidad y la furia, podía sentir que realmente todo se había terminado entre nosotros.

-No vine aquí para que me digas que lo lamentas Renesmee, sinceramente creí que tenías algo más importante entre manos.

Quizá lo que merecía eran aquellas duras palabras, merecía que Jacob me dijera lo peor, lo que me hiciera sentir más basura de lo que yo sabía que era. Sin embargo eso no evitaba que me doliera, no evitaba que sintiera un escozor en los ojos, no evitaba que se me estrellara el corazón, ese que luchaba por mantenerse en pie y sólo conseguía derrumbarse.

-¿Decir que lo lamento no te parece importante?- le pregunté y su mirada fue suavizándose.

Tal vez no era la mejor manera de reaccionar, pero hasta entonces me di cuenta que él se encontraba tan anonadado como yo.

-Dímelo tú, ¿parece importante que te disculpes cuando ya sabes el desenlace? Más bien, suena un poco hipócrita ¿no lo crees?- El desvió la vista y apretó los puños.

-Sí- respondí en un susurro, empujaba con todas mis fuerzas las lágrimas para evitar un desborde de emociones en un torrente de agua salada.

No quería llorar mientras él estuviera presente, ya me había llamado hipócrita, si lo hacía, si rompía en sollozos quizá me nombraría algo peor.

Jacob comenzó a respirar más pausadamente y pude sentir su control cuando volvió a hablar

-No me olvidé de ti como parece- me dijo

Subí la vista hasta su rostro, que tenía la mirada gacha y el ceño fruncido, claramente podía leer la indecisión en él, esperé a que hablara y cuando lo hizo pude notar la desesperación contenida haciéndose pedazos, aplastando cualquier duda. La máscara se había caído y ahí estaba de nuevo ese Jacob. Ese que estaba perdiendo

-Ni siquiera la amnesia te borró de mis pensamientos, tu recuerdo seguía aplastándome aún cuando no sabía quién diablos eras- me miraba fijamente, y sus ojos bailaban casi con demencia sobre los míos.

>Aparecías en cada sueño y yo anhelaba el insomnio sólo porque sabía que él te traería consigo, no importaba cuán desesperado me pudiera sentir después de verte aparecer cada noche, después de escucharte gritando mi nombre. Aunque no te recordara.

>No había pena que me doliera más que la tuya, quería hacer desaparecer ese pesar de tu voz. Pero cuando llegaba la mañana me daba cuenta que todo había sido un sueño, o una pesadilla. Entonces te esfumabas. Y me veía obligado a eliminar esos destellos de luz, todos los flashes e imágenes…

>Nunca te he olvidado Nessie, nada ha podido eliminar tu recuerdo.

Jake cerró los ojos involuntariamente y se mesó el cabello, las venas se le pronunciaban en la piel, y estaba segura que apretaba los dientes con tanta fuerza que yo podía sentirla. Yo no merecía que él me dijera aquello, después de todo había sido yo quien se había enamorado, y él quien había sido arrancado de mi lado. Y lo peor de todo era que me reconfortaba escuchar ese dulce sobrenombre brotando entre sus labios, quizá era la única señal de que Jacob no me odiaba.

-Jake, tú no tienes la culpa de esto tú…- quise decirle pero me vi interrumpida con un movimiento de sus mano pidiéndome espacio y tiempo.

-Ahora vas a decirme que yo no debo culparme porque te enamoraras de otro ¿correcto?- soltó una risa forzada

-Vamos, es lo único que me hacía falta- dijo de nuevo molesto.

-No entiendo, claro que soy yo quien tiene la culpa. Yo, porque ellos están detrás de mí, no de ti. De no ser por mí, nada te habría ocurrido.- le dije mostrándole las palmas e intentando acercarme a él.

-¿Crees que yo necesito que me hagas quedar de nuevo como la pobre victima? - me preguntó con ira

>¿Crees acaso que lo que quiero ahora es compasión por no haber dejado de pensar en ti a pesar del control mental? No Nessie no te equivoques, no intentes culparte, claramente no eres tú la única responsable – su cuerpo temblaba con cada palabra emitida

-¿Qué dices? – mis pasos se acercaron a su cuerpo tembloroso, el retrocedió un par y la brecha entre ambos se volvió a ensanchar

-No eres la única que se ha equivocado aquí- me dijo dominándose un tanto más – Ya nos lo habían advertido, lo sabíamos... No es culpa tuya, ni de los Vulturis, ni siquiera de… ese.

-Jake- le hablé en ruegos- no intento disculparme por lo que he hecho, intento que veas lo evidente, intento…

-Intentas decirme que la imprimación es una estupidez, una tontería, no te preocupes, eso ya lo estoy comprobando- respondió amargamente

-Eso no es lo que quería decir. Si ellos no hubiesen aparecido, si no te hubieran llevado, si no hubieras perdido la memoria…

Hice una pausa, controlando mi voz, intentando tranquilizar a la especie de torbellino que se había formado dentro de mis pensamientos y corazón. Jacob se acercó a mí despacio. Conocía sus cambios de temperamento, y me parecía lógico y hasta cierto punto razonablemente “bien” que estuviera actuando de aquel modo, con ira, con rabia, con odio. Porque aquello era lo que yo merecía. Su desprecio.

El intentaba no culparme por haberlo cambiado, pero estaba más que claro que la única responsable era yo. Yo era quien no había buscado suficiente. Yo era quien había creído que él me había abandonado, creído que estaba muerto. Era yo quien se había arrojado a los brazos de otro hombre, a un consuelo diferente. Yo era quien se había enamorado, sin compulsión mental. ¿Por qué Jacob insistía en no atribuirme el mérito?

-¿... me vas a decir ahora que si no hubiese sucedido nada, seguirías enamorada de mí?- me preguntó en un tono sarcástico

>No puedes engañarte Ness, si nada de esto hubiese sucedido, simplemente no sabrías que poseías la capacidad para amar a alguien más que no fuese yo. Pero ahora lo sabes, y lo sabes porque yo desaparecí.- su voz mostraba frialdad, pero también tristeza.

Quise tocarlo, quise decirle que todo marcharía correctamente, que nada de eso importaba, que podíamos reescribir un futuro a partir de las cenizas; sin embargo no sería lo cierto. La única verdad apremiante ahí era que yo no le pertenecía.

-Y en cierta forma me alegra ¿sabes?- me miró con extrañeza y sonrió forzadamente- No tenías la obligación de permanecer atada a mí, no cuando poseías la capacidad de decidir por ti misma.

-Siento que me odies…- respondí, porque era lo único que pensaba que no le causaría más dolor, pero no fue así.

-¿Realmente piensas eso?- me preguntó de nuevo con la herida abierta

-¿?

No sabía a qué se estaba refiriendo, él inmediatamente se dio cuenta de mis dudas y añadió

-Yo no te odio Nessie, jamás podría odiarte- respondió y aquello fue como un remanso de paz para mi corazón; sin embargo, me quedé petrificada porque claramente no contaba con escuchar aquellas palabras.

Había dado por cierto que cuando este momento llegara Jacob me arrojaría todo a la cara, me diría que él había sido forzado a olvidar y yo había cedido sin trucos a otro amor que no era el que él me ofrecía.

-Lo siento Jake, siento que nos hayan hecho tanto daño, que te obligaran a pagar a ti por mi existencia- fue lo único que atiné a decirle

-¡Deja de decir que lo sientes!- gritó. Los nudillos de sus manos pasaron del moreno al blanco en un santiamén y después la operación se volvió a invertir. Jake respiró pausadamente y exclamó:

-Quizá Aro sabía que nuestro destino era el incorrecto y nos redirigió a un mejor camino- dijo suspirando mientras se tronaba los dedos de la mano derecha.

Jamás habría pensado que Jacob podría decir algo como aquello, ¿Qué acaso el ya no creía en la imprimación? ¿Entonces él había dejado de… amarme? Aquella idea me produjo una sacudida en el cuerpo y el alma, algo dentro de mí, se rompió. Egoístamente aún deseaba que él me amara. Perder su amor, significaba perderlo para siempre.

Tal vez de los dos fuera solamente yo la que recordaba en ese preciso momento toda nuestra vida, juntos. Desde las canciones y leyendas enseñadas, los paseos por el bosque montada sobre su lomo, su mano sosteniendo la mía cuando me acompañaba a la escuela. El cielo en su mirada cuando me veía crecer.

¿Acaso no era eso a terminar toda esa historia por lo que había ido hasta ahí? ¿No era a dejar en claro que ya no podíamos estar juntos? ¿Por qué la insinuación de que sus sentimientos por mí hubieran cambiado me producía horror? Estaba loca. Era una loca egocéntrica.

-¿La amas?- le pregunté sin detenerme a pensar dos veces. Cuando reaccioné ya era demasiado tarde, la pregunta estaba en el aire.

Jacob me miró de arriba abajo y después soltó un hondo suspiro

-¿Se supone que ahora vamos a hablar sobre nuestros sentimientos sobre otras personas? ¡Y yo que pensaba que esto sería sobre nosotros!

No pude entender si aquel comentario había sido dicho porque realmente lo creía, o porque estaba buscando la forma menos dolorosa de herirme. En caso de que supusiera que me flagelaban sus palabras.

-Entonces la amas- confirmé en un timbre bajo

-No la amo Nessie- me respondió y fue ahí cuando nuestras miradas se encontraron- Y tampoco te voy a negar que tengo sentimientos hacia ella.

Me sentía mareada y perdida, no la amaba, pero claro estaba que la quería. ¿Por qué quererla cuando ella se había prestado a arruinarle la vida? A arruinarnos la vida. Como si él hubiese obtenido una pequeña porción de la capacidad de mi padre para leer los pensamientos me dijo:

-Vamos, no puedes pretender que no sienta nada por ella cuando viví a su lado todos estos años…

Los ojos se me abrieron como platos, el estaba diciendo que…

-Sí, vivir con Libeth no sólo implicaba ver la televisión. ¡Por el cielo Nessie! Creía que ella era mi prometida, claro que estuvimos juntos, yo no lo sabía…

Contra todo lo que podía esperar, aquella declaración me había tomado por sorpresa. Desde que supe que Libeth le había borrado la memoria y que él no me recordaba me había empeñado en imaginar a Jake a su lado, creyéndose una vida que no había tenido, una novia y una familia falsas, pero jamás me había planteado la idea de que él hubiese vivido feliz a su lado.

-Entiendo…- respondí en un susurro, aunque no, claro que no entendía. ¿Qué no la estúpida imprimación debía evitar que él se acostara con alguien más aunque sus recuerdos hubiesen palidecido?

Mi yo interior me respondió de inmediato: “Si tú te enamoraste de alguien más en tus cabales, por muy imprimado que estuviese Jacob también podía ser feliz, aún sin recuerdos tuyos”

Maldita avaricia que me habían heredado mis padres. Edward Anthony e Isabella eran los únicos responsables por haberme formado así. Caprichosa.

-Libeth no tiene la culpa de lo que ha sucedido en su vida- me dijo- ya sufrió mucho como humana, y ahora la siguen utilizando. Quizá ella tenga una posibilidad de redención después de todo.

-¡Ella se llevó a tu padre!- le grité

-A veces se cometen locuras por amor- me respondió en un tono sereno y calculado.

Me dio la espalda y comenzó a respirar apresuradamente. Me dio cólera, una cólera apabullante, una cosa era que se hubiese sentido atraído por ella cuando estaban en México, y otra muy distinta era que estuviera dispuesto a perdonarla y aceptarla aun conociendo las monstruosidades que era capaz de hacer.

-No la estoy justificando, no está actuando de la mejor manera pero ella… - la frase se quedó en el aire, quizá no la completó porque pensaba que me dolería, o por que imaginaba que tal vez yo no la creería; sin embargo lo sabía

-… ella te ama- completé por él

Si algo sabía a ciencia cierta era que la híbrida estaba perdidamente enamorada de Jacob, y que haría cualquier cosa por estar a su lado, incluso si aquello que debía hacer fuera terriblemente malo. Libeth no lo quería cerca de mí, ella sabía que recuperaría la memoria incluso antes que todos nosotros, me aventuré a pensar que no se atrevería a tocar a Billy, incluso cuando Aro se lo pidiera, porque aquella acción – mantenerlo con vida- le aseguraba que Jacob regresaría a su lado.

Jacob se volvió a mí y me miró con una intensidad que no había visto desde hacía mucho tiempo. Una mirada que necesitaba, con la que soñaba, que me aplastaba y me convencía de esa clase de magia que auguraba un amor eterno. Y que ahora se había desvanecido, como el humo de un cigarrillo.

-¿Y tú lo amas a él? – me preguntó en un susurro y sin desviar la mirada

No le respondí. ¿Qué podía decir? ¿Qué amaba a Akun? ¿Qué no lo hacía?

Enseguida añadió

-No, no quiero saberlo. No preguntaré lo que es evidente- pestañeó varias veces como si le costara trabajo mantener los ojos abiertos. Tal vez también Jake deseaba que todo aquello fuera una pesadilla, tal vez, sólo tal vez.

-Me temo que debes descubrir hasta dónde pueden llegar tus sentimientos Nessie. Porque he visto como te mira, me han contado lo que ha hecho por ti. Y lo que es capaz de hacer para que estés a salvo. Sé que ese te ama.

Aquello me desconcertaba y me producía serias dudas. ¿Realmente todo se estaba terminando entre nosotros? Porque deseaba más que nunca que alguien me dijera que todo era una mala broma.

-¿Cómo lo sabes?- nuevamente hablé sin pensar, rindiéndome ante su mirada que se hacía cálida conforme sus pasos avanzaban hasta estar a unos centímetros de mí.

-Porque así es justamente como yo te miro. Haría exactamente lo mismo por ti, únicamente por mantenerte a salvo.

Sus manos se encontraron de pronto sobre mis mejillas y mis ojos no podían despegarse de los suyos. Sentía su calidez, sentía la pesadez del dolor que nos embargaba a ambos. Las cosas no podían ser distintas, no podíamos dar marcha atrás, no debíamos siquiera pronunciar un típico ¿Por qué?

-Jake… - susurré cerrando los ojos y sintiendo su calor embriagarme.

Todo lo que había querido, todo por lo que había vivido, simplemente se estaba yendo de mis manos. Lo peor de una despedida es saborearla y eso era justamente lo que estaba ocurriendo en aquel instante. Contra toda razón, estábamos aguantando y dejando ir todo aquello que amábamos.

-Nunca podría dejar de amarte, nunca podré odiarte, hagas lo que hagas, decidas lo que decidas. Eres el producto de mi impronta, eres lo que más amo en este mundo. Aquello que me mantiene atado al centro de la tierra. Mi gravedad…

Su voz adquirió un matiz doloroso. Lo miré de nuevo expectante, como la primera vez que lo había hecho. Como la primera vez que nuestras miradas se habían conectado de ese modo anhelante, esclavizante, mágico.

-No puedo culparte de nada, porque yo no estuve ahí cuando me necesitaste, porque en cierto modo desaparecí de tu vida, y ahora no es correcto que regrese a tomar algo que ya no me pertenece.

-Desde que descubrí que ya no eres mía he querido dejar de pertenecerte, no puedo, ni quiero dejar de hacerlo. Ness, puedes tomar todo lo que quieras de mi vida, porque es tuya, no interpondré mis sentimientos contra lo que tú deseas. No podré amar a nadie como te amo a ti, porqué este estúpido- señaló su corazón- no puede aceptar dejarte ir.

-Sin embargo también sé que no puedo luchar más, no cometeré la idiotez de enfrascarme de nuevo en esos ridículos triángulos amorosos. Sí, sé que sabes todo sobre mí pasado. No estoy tan loco como para enrollarme de nuevo en una historia en la que claramente ya no soy el protagonista.

No era justo como bien estaba diciendo, que lo obligara a pelear por algo que no tenía la certeza de que pudiera ocurrir. Mi madre lo había hecho una vez y yo no debía siquiera hacer mención de esa posibilidad. Ya había elegido y mi decisión no era él, aunque le quería con todas mis fuerzas. Debía dejarlo ir. Era lo correcto.

-Bien lo dicen, en el corazón no se manda- respondió

-¿Qué pasará con nosotros, con… todo, a partir de ahora? ¿Cómo funcionará nuestra alianza con los sentimientos que existen de por medio?

-No tengo la menor idea Nessie, pero te aseguro que por mis sentimientos debes dejar de sentirte responsable, claramente no se interpondrán en tu vida nuevamente.

-Es real entonces- susurré – estamos terminando – completé con un nudo en la garganta

Jake me miró con dulzura y con desesperación, cuando nos dijeron que éramos la “media naranja” “el amor de la vida” “la otra mitad” uno del otro, habíamos creído que nada de esto podría ocurrir, pero el destino es cruel y únicamente el conoce los caminos.

Él miró al cielo y después nuevamente a mis ojos. Meneó la cabeza en una negativa

-Te diré tus palabras favoritas- hizo una pausa y se mordió un labio, cerró los ojos y cuando los volvió a abrir, no había atisbo de duda ni en su voz, ni en su mirada- Siento decirte que no podemos terminar. Siempre estaremos juntos, aunque no nos amemos. La imprimación existe

-¿Serás feliz? – le pregunté con la necesidad apremiante de saber si realmente el podría dejar ir toda nuestra historia algún día. Por mucho que me jurara que seguiríamos sintiendo esa conexión, no podía fiarme de que nunca desapareciera.

-No puedo estar seguro, pero lo intentaré- me respondió, sentí una de sus manos bajar a mis hombros, pronto las dos se aferraron a ellos como un bote salvavidas y el contacto me produjo una serie de temblores- al menos puedo sentirme feliz por esto.

Su rostro se inclinó más sobre el mío, no tuve la necesidad de escapar porque no lo quería. Anhelaba aquel momento, de pronto todo parecía haberse eliminado del mundo, el tiempo seguía en su lugar y nada había cambiado. Éramos Jake y yo de nuevo, uno sólo cuando sus labios se unieron a los míos.

Todo ardió dentro de mí, todo se convirtió en temblores y ansiedad, fueron unos segundos, pero pude sentir nuevamente la necesidad apremiante por sentir su vida fluyendo en la mía. Se había terminado, aunque siguiera tan vivo como en ese momento.

Cuando el beso finalizó no supe que era lo que realmente veía. Sus ojos o el amor intacto que emanaban.

-Tampoco te sientas responsable por esto Nessie, seré todo lo que antes habías visto en mí, pero nunca un premio de consolación, no permitiré que te conformes conmigo, sólo porque “así es como debe ser”

>Me importan un carajo las leyendas, nada puede ir contra tu poder de elegir. Ni siquiera la magia de la imprimación.

Fue como si una placa tectónica se hubiese movido bajo mis pies, era como si mi corazón albergara un volcán y este hubiese hecho erupción en aquel preciso momento. Quería gritarle que jamás podría ser el segundo, ni un premio de consolación, pero tenía un corazón inestable y disgustado. Lo único que pude articular fue un lastimero:

-Gracias, por hablar conmigo

-No tienes por qué agradecerlo- respondió apartándose de mí- Parece ser que no funcioné como tu novio y prometido, pero mantendré mi promesa porque estar imprimado no significa limitarse a amar de esa manera ¿Recuerdas?

>Si no sirvo como el hombre al que amas, ni como tu amigo. Tal vez podríamos ser sólo buenos compañeros de equipo- dijo – Después de todo, nos aguarda una buena matanza de vampiros

-¿Mientras esto dure? – le pregunté dolida y sintiendo el pesar del adiós que me negaba a aceptar.

-El tiempo que sea necesario- respondió – Es hora de irnos, te esperan abajo.

Y así sin más su máscara de frialdad volvió a aparecer, y un muro de hielo se instaló entre nosotros nuevamente. Por ironías de la vida, estábamos limitados a permanecer juntos, y únicamente como “Compañeros de Equipo” todo aquello condicionado a que ninguno pereciera en la pelea que se nos avecinaba.

No me dirigió una sola palabra, una sola mirada, después de besarlo después de que comprobara que seguía teniendo una parte de mi vida entre sus manos, simplemente era momento de dejarlo ir

¿Hay alguien que realmente sepa cuándo es el final y cuándo el comienzo de una historia?

A veces lo único que tomamos, cambia lo que éramos antes

Es una puerta que se abre de golpe, y otra que titubeante se cierra

Algunas oraciones encuentran respuesta

Algunas otras, nunca se sabe…

El corazón parecía haber encontrado la forma para hacerse sentirr violentamente contra mi pecho. Teniéndolo cerca. La cuestión era que aquello que mi madre me había dicho alguna vez, ahora cobraba completo sentido para mí.

Jacob apartó las ramas de un árbol para que yo pudiera pasar, y al correr aquella cortina verde, la figura imponente de un vampiro se presentó frente a nosotros.

-Me aseguraré de que regrese a salvo- le dijo mi padre a Jacob

El solamente asintió con la cabeza y entró en fase justo frente a mis ojos, sus grandes pupilas se dilataron. Aquel había sido el momento clave. El verdadero adiós.

-¿Desde cuándo tú…?- comencé a increpar a mi padre.

Si bien no me preocupaba nada de lo que hubiera visto o escuchado de la conversación que había tenido con Jacob, si me alteraba el hecho de que alguien lo hubiese podido escoltar hasta aquel lugar, y mucho más si ese “alguien” era Akun

-El tiempo suficiente, descuida, únicamente vine yo- respondió leyéndome el pensamiento

-¿Crees que esto afecte los planes que tienen para rescatar a Billy y todos nosotros?- le pregunté sosteniéndome de su brazo.

-Nadie puede saberlo- respondió y levantó mi barbilla para mirarlo a los ojos.

Aunque mi padre no envejecía ni un ápice, me parecía leer en su mirada los años contenidos y las emociones no expresadas. Después de todo, era MI padre, y yo seguía siendo su princesa.

-Tu madre tiene toda la razón Renesmee, el amor no es un sentimiento, es una decisión- dijo – Y estoy seguro que tú habrás tomado la correcta, siempre que estés convencida que no importa el dolor, la tristeza, el pesar o la angustia, mientras estés a su lado, las pruebas pasarán como una exhalación.

Suspiré mientras nos encaminábamos a la casa, aún faltaba que me explicaran el plan completo, y debíamos ponernos en marcha cuanto antes, aún así, no pude evitar cuestionarme, si habría tomado o no la decisión correcta.